Argentina caminó por el precipicio ante Cabo Verde y se instaló en los octavos de final tras un duelo infartante
Por Hugo Manu Correa, CNN en Español
“Quien dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón”, supo decir el genial artista Fito Páez. Y el corazón de todos los argentinos estuvo en la frontera de un infarto en lo que fue un angustiante triunfo ante Cabo Verde 3-2. La victoria fue conseguida en tiempo extra, tras igualar en 1 tanto en el tiempo regular ante la sorprendente Cabo Verde.
Argentina necesitó de su corazón y amor propio para doblegar a la mayor sorpresa del Mundial, dado que el partido del monarca mundial estuvo muy por debajo de la reconocida jerarquía. Argentina estuvo dos veces arriba en el marcador, teniendo en Lionel Messi, Lisandro Martinez y Cuti Romero sus principales figuras.
Cabo Verde empató dos veces, el segundo tanto de Lopes Cabral fue una gema maravillosa, y le mostró todas las grietas a Argentina que sufrió lo indecible.
Le llevará varios días al Campeón del Mundo despejarse de la pesadilla futbolística que significó este partido en el que estuvo en la frontera de sufrir un durísimo revés.
El partido tuvo tres actos: un primer tiempo abúlico, un segundo tiempo intenso y un tiempo extra cardiaco.
Fueron tres partidos. El primer tiempo fue anodino, lineal y con un guion sin mayores sorpresas. Argentina y una tenencia del balón monopolizando el juego, pero sin generar peligro, con toques horizontales y con una Cabo Verde que esperó con un sólido bloque bajo.
La albiceleste jugó más al ajedrez que al fútbol, confiando que el gol sería cuestión de saber esperar. Administrar energías en la calurosa Miami y sintiéndose superior a su rival, la llevaron a jugar un primer capítulo que arrojó una producción desabrida y sin el brillo que se le reconoce.
Una milimétrica asistencia de Lisandro Martínez a Lionel Messi a los 28 minutos, que picó por detrás de la defensa caboverdiana, para que el crack rosarino controle el balón y luego vencer a Vozhina. Estalló el estadio de Miami copado por hinchas argentinos que imaginaban un camino placentero hacia una victoria sin nubarrones.
En el segundo tiempo llegó la tormenta. Argentina perdió su sello de identidad que es tener el balón. Morería avanzó por la derecha sin que hubiera marca alguna en el callejón derecho. Alargo para Méndez, que asistió a Deroy Duarte, que a los 59 remató y empató el duelo. Impacto mayúsculo en la Copa del Mundo. Cabo Verde mostraba otra vez su gallarda figura y sorprendió al campeón mundial.
Argentina que jugaba mal, ahora estaba aturdida y en medio de un laberinto. Scaloni movió el banco. Sacó a Lautaro Martínez y Thiago Almada; adentro Julián Alvarez y Nicolas Gonzalez.
Argentina lucía muy desacomodada y sin el brillo acostumbrado, aunque con retazos de su jerarquía y mucho amor propio. Se fue tras el arco de Cabo Verde. Las llegadas de peligro llegaban, pero los africanos eran una fortaleza inexpugnable. Promediando el segundo tiempo Lionel Messi tuvo un tiro libre que tenía destino de gol, pero Vozhina en una descomunal atajada, se encargó de decirle que no.
Al minuto 80, Pico Lopez sacó un centro envenenado de Nahuel Molina, que tenía destino de gol, pues detrás de él esperaba agazapado Enzo Fernandez.
Scaloni apeló a Leandro Paredes por Rodrigo de Paul al minuto 83. Eso le dio frescura al mediocampo, pero no abría las bandas y lograba generar más sorpresas ya que centralizaba mucho el juego. Cabo Verde era dueña de una entrega física y un orden táctico admirable.
Argentina tuvo entrega, pero no claridad. Cabo Verde generó otra sorpresa. En su cuarto partido en el mundial, lograba su cuarto empate y el tercero ante un Campeón del Mundo.
En el arranque del tiempo extra, Argentina tras un tiro de esquina encontró a Lisando Martínez con control del balón, para sacar un furibundo remate que desnivelo nuevamente el encuentro. El monarca mundial sintió hallar un oasis en medio del desierto. Era el 2-1
Si bien Argentina ganaba, el curso del partido ya tenía un cauce emocional en el cual no se sentía cómoda, ni dueña del desafiante partido. Además, Cabo Verde ya se había soltado, le jugaba de tú a tú al monarca mundial y llegaba con peligro a una Argentina donde mostraba sus varias grietas. No tenía el balón, era lenta en los retrocesos, no se sentía cómoda defendiendo y era superada en las transiciones por una selección más poderosa en lo físico.
En el minuto 12 del primer tiempo extra, Sidny Lopes Cabral desairó a Alexis MacAllister en la izquierda. Cabral sacó un remate descomunal, que viajó como un misil teledirigido y se coló al ángulo. Golazo. 2 a 2 y Argentina entraba en terapia intensiva.
Messi tuvo el tercer gol pero ahí estaba el héroe en el arco de Cabo Verde, Vozhina, para amargar a toda la albiceleste.
En el segundo tiempo, Argentina con los traumas que le generaba este súper competitivo Cabo Verde, encontró la tercera ventaja a través de la pelota parada. Messi sacó un gran tiro de esquina, y el cordobés Cristian Romero en el minuto 5 del segundo tiempo, conectó un cabezazo que fue el de la victoria.
Argentina mostró oficio tras el tercer tanto, pero se la vio tan incómoda como contrariada y sabiendo que en Miami no llegó la anunciada tormenta eléctrica, pero si le llegó otra tormenta que fue más enconada, incómoda y desafiante. Cabo Verde caminó bien el ring, le dio buenas conexiones de golpes, le hizo morder la lona en dos ocasiones y murió de pie.
Argentina ganó legítimamente. Mostró entrega, carácter y resiliencia. Le fueron necesarias en una noche que fue más noche que nunca en donde la brújula de su fútbol se le extravió. La necesitará recuperar ante Egipto, en los octavos de final, si es que quiere seguir defendiendo su corona y además hacerlo con la jerarquía que la llevaron a ser un campeón admirable. Caminó por el precipicio, recuperó la respiración y ahora necesita recuperar ese arte con el balón en los pies que en la ciudad del sol se le nubló.
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