Movimientos en el gabinete y en la Fuerza Armada: qué nos dicen los cambios sobre el Gobierno de Delcy Rodríguez
Por Gonzalo Zegarra, CNN en Español
En las últimas semanas, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, realizó una serie de cambios tanto en el gabinete ministerial como en un área con la que hasta ahora había tenido poca relación pero que define y sustenta cada vez más su poder: la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), que todavía busca respuestas sobre el ataque estadounidense en el que fueron capturados el mandatario Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Tras el operativo del 3 de enero, Rodríguez asumió el poder y cambió a la Guardia Presidencial. Luego hizo algunos ajustes entre ministros y el área económica con funcionarios de su confianza. Pero en los últimos días fueron anunciadas varias modificaciones en puestos jerárquicos castrenses.
El aparato militar es una fibra sensible para el chavismo, que apoya en gran medida su poder en las fuerzas de seguridad. Son varios los analistas que evitan hablar del tema por temor a represalias. Este mes el Gobierno excarceló a la abogada Rocío San Miguel, titular de la organización Control Ciudadano, creada en 2005 con el fin de supervisar y difundir información de asuntos de seguridad, defensa y la Fuerza Armada. Las autoridades la acusaron de espía, fue blanco de allanamientos y pasó casi dos años en el Helicoide desde su detención en febrero de 2024.
Delcy Rodríguez “hizo 28 cambios militares que son significativos”, dijo a CNN Sebastiana Barráez, periodista especializada en la FANB, entre los que destacó la salida de dos miembros del Alto Mando Militar Ampliado, los jefes de las Regiones Estratégicas de Defensa Integral (REDI) de Los Andes y Oriental. Estos movimientos no fueron anunciados por Rodríguez ni por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, sino por el general Domingo Hernández Lárez, comandante general del Comando Estratégico Operacional de la FANB, en su cuenta de Instagram. CNN contactó al Ministerio de Defensa para pedir precisiones sobre los anuncios.
La presidenta también desplazó a los jefes de las dos bases aéreas más importantes del país, la Generalísimo Francisco de Miranda (conocida como La Carlota), en el corazón de Caracas, y la base El Libertador, en Aragua.
“Es un ejemplo claro de que la Fuerza Armada está responsabilizando claramente a los relacionados con la aviación”, consideró Barráez.
Los cambios también alcanzan a comandos de zona de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), el Comando Nacional Antidrogas, las brigadas y jefes de academias militares.
“Es impresionante que Delcy Rodríguez haya logrado hacer esos cambios, significa que es personal que ya venían pensando, porque no es fácil hacer cambios drásticos en una situación tan débil”, agregó la analista.
Por su parte, el investigador Rafael Uzcátegui, director del think tank venezolano Laboratorio de Paz, indicó que “hay una gran crisis silenciosa” en la FANB, no muy presente en el debate público o declaraciones de funcionarios. “Los años de corrupción finalmente lesionaron la capacidad militar, los sistemas están inoperativos por falta de mantenimiento. Hay un malestar, una tensión, que (las autoridades) están tratando de evitar que tenga expresiones públicas”, dijo.
Sobre los cambios, Uzcátegui dijo que se trata de personas que respondan a los Rodríguez, en referencia a la mandataria y a su hermano Jorge, titular de la Asamblea Nacional, quienes juntos constituyen uno de los bloques de poder desde antes de la caída de Maduro.
El ministro de Defensa también ha sido señalado como una de las islas clave del archipiélago de poder, pero su figura quedó debilitada tras la falta de respuesta ante el ataque. “Para muchos, está claro que no hay un liderazgo en este momento en la institución”, dijo Barráez.
Padrino fue uno de los primeros en hablar tras la captura de Maduro y en ningún momento dio señales de dudas sobre la sucesión para Rodríguez. En las últimas semanas sus mensajes en redes sociales han sido de motivación y compromiso, una propaganda de fortaleza que perdió efectividad luego del ataque. “Esa narrativa, ¿cómo la sostienen quienes hasta ayer decían que nada iba a ocurrir? El problema es a quién creer. Una institución sin liderazgo está destinada a la anarquía”, dijo Barráez, quien prevé más cambios entre militares, incluso al propio ministro.
“Nunca tuvo su propio grupo, como un poder per se, siempre funcionó al lado de Maduro. No aspiraba a ser presidente”, agregó Barráez.
En tanto, Uzcátegui dijo que hubo un momento de incertidumbre esperando alguna disconformidad de Padrino hacia Rodríguez, pero ello nunca llegó: “Esperábamos esas señales, pero mostró su fidelidad, su apoyo”. Sin embargo, también lo ve en una situación frágil: “Como ministro, en un país que fue atacado y su comandante en jefe fue detenido, debería haber presentado su renuncia en un país normal. Se ha mantenido y se ha mostrado subordinado. Es pragmático y tiene un sentido de preservación, pero (con los cambios) está perdiendo capacidad”, aseguró el sociólogo.
En ello coincidió Barráez: “Con una Fuerza Armada en emergencia, una situación crítica que mostró el fracaso total, lo obvio es que el ministro de Defensa como el Comando Estratégico hubiesen salido. El problema es por quién sustituirlos”.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, ha sido señalado muchas veces en la última década como el “número 2” del chavismo, aunque tampoco mostró reparos hacia la jefa del Ejecutivo. De todos modos, es una de las figuras más ascendentes entre la Fuerza Armada.
En varios actos, el también secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela ha llamado a la cohesión y el respaldo a Rodríguez. “Hay que darle un apoyo constante, permanente, ya ha estado al frente dando la cara. Ella no buscaba esa responsabilidad. (…) Pero ahí está Delcy luchando por la patria”, dijo el viernes en una ceremonia en Caracas.
Entre los cambios anunciados, Cabello vio cómo fueron desplazados algunos de sus allegados, pero también se ascendió a personajes cercanos, por lo que no salió perdiendo.
Para Barráez, “Diosdado ha logrado tener cierta fuerza en esos militares que están haciendo críticas por la inacción del 3 de enero”, concentrando los comentarios a puertas cerradas. Para la investigadora, Cabello “ha logrado capitalizar el descontento” de los militares frente a “los discursos blandos del general Padrino” que llaman a la reflexión.
“Esconder el problema es peor. Aparentar que la situación es normal ha creado una situación de mucha molestia. (…) He recibido mensajes de militares reclamando en términos duros a sus superiores. Eso era casi imposible de oír”, apuntó Barráez.
Uzcátegui afirma que el chavismo, bajo la dirección de la presidenta encargada, está mostrando “un pragmatismo extremo”, incluso dispuesto a sacrificar valores identitarios del movimiento para recuperar la economía y su capital político.
“Los Rodríguez están colocando a personas de confianza en puestos claves de la FANB. Están tratando de prevenirse del malestar que hay en sectores castrenses”, sostuvo. Además, especuló que algunos cambios apuntan a intentar evitar filtraciones de información relacionada al ataque, en medio de rumores sobre una presunta colusión o traición de algún sector político o militar.
Barráez afirmó que Rodríguez “tiene mucho rechazo a la Fuerza Armada”, un rasgo poco usual para la dirigencia chavista, tan identificado con lo militar, en un país que, como dice el dicho, “es un cuartel”. Si bien Maduro no tenía los vínculos tras la muerte de Hugo Chávez, congenió rápidamente con Padrino para apaciguar a otros grupos.
“Estamos todavía sobre la marcha de los acontecimientos. Apenas la Fuerza Armada está tratando de dilucidar qué fue lo que pasó. Han abierto investigaciones contra oficiales, a muchos los han llamado a declarar. Hasta ahora no está claro cuál fue el papel o quién falló, hay muchas dudas”, apuntó Barráez.
Profundizar los cambios conlleva el desafío de elegir a los reemplazos, ya que sin una buena elección puede llevar a problemas de insubordinación entre las filas ya desmoralizadas. “Lo ideal para Delcy es tratar de mantener a Padrino lo más posible mientras ve quién lo puede sustituir. (El reemplazo) tiene que salir del Ejército, es el componente más importante”, señaló la periodista.
Desde el ataque, Caracas y Washington han emitido declaraciones que parecen incompatibles: mientras Donald Trump asegura que administra el país y controla el petróleo, el chavismo se reafirma en su retórica de soberanía e independencia. Sin embargo, los gobiernos afinan sus contactos y coordinaciones.
El domingo, Rodríguez defendió el diálogo con la Casa Blanca para resolver las “divergencias”, pero también dijo “basta” a las órdenes de EE.UU. sobre los políticos de Venezuela. El lunes, insistió: “No tenemos otro factor externo a quien obedecer”. Días atrás, Trump dijo que Rodríguez está “demostrando un liderazgo muy fuerte”, al ser preguntado sobre su permanencia en el poder.
Los cambios de Rodríguez en el gabinete incluyen al ministerio de Transporte, de Ecosocialismo y de Comunicación e Información, así como la vicepresidencia sectorial de Economía.
Pero la salida más comentada fue la del empresario colombiano Alex Saab, estrecho aliado de Maduro que estuvo preso en EE.UU., señalado de ser testaferro del líder chavista, y liberado posteriormente en un intercambio de prisioneros, con los cargos desestimados.
Para Uzcátegui, la salida de Saab “forma parte del acuerdo de cooperación” con Estados Unidos. “Era una figura incómoda, históricamente no se había llevado bien con Rodríguez”, señaló.
Caracas y Washington no han formalizado en algún documento su nuevo vínculo, pero la presidenta ya conversó con Trump y recibió en Caracas al director de la CIA.
Benigno Alarcón, fundador del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas, consideró que el plan de EE.UU. incluirá otras medidas como “el desmontaje de elementos importantes de la administración del Gobierno actual, lo que tiene que ver con el aparato represivo” y el control de la violencia. Según su análisis, el secretario de Estado, Marco Rubio, es el encargado de darle forma al acuerdo. “El Gobierno de Estados Unidos está tratando de desmontar el sistema que sostiene al gobierno (de Venezuela), y después tratar que haya un cambio, sin comprometer la estabilidad del nuevo gobierno y sin meter tropas”, señaló a CNN.
En esa línea, Uzcátegui dijo que “hay funcionarios que tienen que ser desplazados en este marco de cooperación”. El investigador cree que pronto podría darse un anuncio sobre Nicolás Maduro Guerra, hijo del derrocado mandatario. “Habrá una purga, una recomposición de los funcionarios, para hacer más plausible el acuerdo que todavía se está delineando. Delcy será cautelosa en cumplirlo”, sostuvo.
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