Skip to Content

PDVSA, entre Venezuela y EE.UU.: la historia del gigante petrolero que define mucho más que la economía de su país

Por Mauricio Torres, CNN en Español

Medio siglo de vida, miles de millones de barriles de petróleo producidos y un rol central en la historia contemporánea de una nación. En sus 50 años, la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) se ha ubicado como un actor fundamental en el desarrollo económico del país sudamericano —donde el petróleo es la principal fuente de ingresos y se cuenta con las mayores reservas de crudo extrapesado del mundo— y también en su estabilidad política y social.

De acuerdo con exfuncionarios y especialistas del sector energético consultados por CNN, se trata de una historia con altibajos, atravesada por presidentes, aperturas al exterior, nacionalizaciones y tensiones con otros países.

Entre estas últimas, las más recientes fueron las que escalaron el año pasado entre los gobiernos de Nicolás Maduro y Donald Trump, que condujeron al operativo militar que Estados Unidos realizó el 3 de enero en Caracas para capturar a Maduro —a quien acusa de narcoterrorismo, narcotráfico y posesión de armas, cargos que él rechaza— y al anuncio de Washington de que ahora buscará recuperar el petróleo que, dice, Venezuela “le robó”.

PDVSA se creó en 1976, durante la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez (1974-1979), tras la publicación de una ley de nacionalización de la industria petrolera. El objetivo del Gobierno era contar con una empresa estatal que explotara y administrara la riqueza del país.

El economista José Toro Hardy, exdirector de PDVSA, dice en su canal de YouTube que en sus orígenes la compañía tenía personal altamente capacitado y contaba con herramientas avanzadas.

Hacia mediados de la década de 1990, señala Toro Hardy, PDVSA preguntó a la Justicia de Venezuela bajo qué sustento legal podría buscar inversión extranjera, lo que llevó a que se fijaran parámetros para una apertura del sector y para gestar alianzas con empresas privadas. Esto significó la llegada de recursos y crecimiento para PDVSA, beneficiada también por la ubicación geográfica de Venezuela y su lejanía de los conflictos que había en los países petroleros de Medio Oriente.

De acuerdo con Toro Hardy, para 1997 PDVSA había logrado expandirse y era propietaria de una veintena de refinerías, situadas en Europa, Estados Unidos, el Caribe y Venezuela. El especialista dice que, según la plataforma Petroleum Intelligence Weekly, PDVSA llegó a ser la segunda petrolera más importante del mundo, solo detrás de la saudí Saudi Aramco. Hoy, el sitio oficial de PDVSA matiza ese dato, al señalar que la compañía es la quinta más relevante del planeta.

El asesor en energía y economía Ramsés Pech coincide en que esa fue la época dorada de PDVSA.

“La empresa PDVSA tuvo su auge sobre todo antes del 2000 porque había interacciones con contratos para la explotación de ciertos campos”, dijo el experto, quien recordó que para entonces la producción de la compañía llegó a superar los 3 millones de barriles de petróleo al día.

Tanto para PDVSA como para Venezuela, sin embargo, la situación comenzó a cambiar durante los primeros años del siglo XXI.

Hugo Chávez llegó a la presidencia de Venezuela en 1999 —un cargo que mantuvo hasta su muerte en 2013— y, con su arribo, cambiaron las políticas del Gobierno con relación a PDVSA, dicen los especialistas.

Desde que fue candidato, Chávez fue crítico de la apertura del sector petrolero, dice Toro Hardy, por lo que cuando estuvo en el poder impulsó nacionalizaciones y cambios de personal en PDVSA.

Estos relevos se produjeron en 2003 después de una breve huelga, cuando Chávez ordenó el despido de trabajadores que consideraba contrarios a su Gobierno. De acuerdo con la agencia Reuters, esta medida significó la salida de más de 18.000 empleados.

Gonzalo Monroy, director de la consultora GMEC, explica que esto representó un momento clave para PDVSA.

“El punto de quiebre, de pasar de una PDVSA fuerte, líder en ciertas áreas como la extracción de crudo extrapesado, viene justamente en la purga de 2003, donde todavía Hugo Chávez se deshace de todos los que piensa que no son parte de la ‘revolución bolivariana’”, dijo el especialista.

“Prácticamente de un día a otro sale más o menos el 30 % de la plantilla laboral de PDVSA. Esto es importante porque no se es capaz de sustituir uno a uno a gente que conocía tan bien la geología tan compleja. El petróleo de Venezuela es complejo, no es sencillo”, agregó, en alusión a que el crudo extrapesado del país requiere procesos especiales para ser aprovechado.

Además, a esto se sumó que en 2007 Chávez obligó a las empresas extranjeras a renegociar sus contratos con PDVSA, lo que generó tensiones y derivó en la nacionalización de parte de sus activos en Venezuela. Uno de los casos más emblemáticos fue el de la Faja Petrolera del Orinoco, que concentra los principales yacimientos de Venezuela.

De acuerdo con la agencia Reuters, compañías como ConocoPhillips y ExxonMobil estuvieron en desacuerdo con los términos plantados por el Gobierno de Chávez, por lo que salieron del país.

En medio de estas medidas, dice Monroy, hacia 2011 empezaron a verse los efectos de la falta de inversiones de Venezuela en la infraestructura energética y de los problemas del país para acceder a crédito en el mundo.

Dos años después, murió Chávez y Maduro ocupó su lugar en la presidencia. Desde ahí, Maduro continuó con una política nacionalista para el sector, que en 2019 se vio golpeado por las sanciones que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso a PDVSA.

El Departamento ordenó entonces sancionar a quienes hicieran negocios con PDVSA, con el argumento de que la empresa era utilizada para dar recursos a personas corruptas en el Gobierno de Maduro. La compañía estadounidense Chevron pudo mantener algunas operaciones limitadas gracias a una licencia especial.

Caracas reiteradamente ha rechazado los señalamientos de Estados Unidos y dice que las sanciones del Departamento son las responsables no solo de los problemas en su industria petrolera, sino de la caída de la economía del país en su conjunto y de la migración de casi 8 millones de venezolanos.

Los especialistas, en tanto, señalan que las sanciones sí afectaron al sector pero éste ya arrastraba fallas desde antes.

“Por supuesto, se sumaron también las sanciones a partir de 2019. Sin embargo, cuando estas comenzaron, ya el daño se había provocado, ya estaba hecho ese daño”, dice Toro Hardy en otro de sus videos.

“El impacto económico del deterioro de la industria petrolera ha sido devastador para la economía venezolana, cuyo Producto Interno Bruto ha experimentado a lo largo de la última década una caída que supera el 75%”, agrega.

La organización no gubernamental Insight Crime suma otro factor a la ecuación: el peso de la corrupción y el crimen organizado. En 2023, la agrupación dedicada a monitorear el fenómeno delictivo en América Latina y el Caribe señaló que las tomas clandestinas en ductos estaban afectando a la empresa y causándole pérdidas. Insight Crime dijo entonces que esta práctica —conocida en México como “huachicol”— se había detectado con más frecuencia en lugares como el estado Anzoátegui.

De acuerdo con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en 2020 Venezuela tuvo una producción de 569.000 barriles diarios, su punto más bajo en lo que va del siglo. Desde entonces, el indicador comenzó a subir hasta superar los 900.000 barriles diarios en 2025, una cifra que representa una mejoría pero se queda muy lejos de los más de 3 millones de barriles diarios de finales de los 90.

Tras el operativo de Estados Unidos para capturar a Maduro, Trump dijo que buscará una relación de cooperación con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y que Venezuela venda grandes cantidades de petróleo a su país. Además, la semana pasada se reunió con directivos de compañías petroleras, quienes expresaron dudas sobre la rentabilidad de invertir en Venezuela.

Rodríguez, por su parte, exige la liberación de Maduro y afirma que es su Gobierno y no Estados Unidos quien rige en Venezuela, mientras que PDVSA confirmó el 7 de enero que está en negociaciones con Estados Unidos “para la venta de volúmenes de petróleo”.

“Este proceso se desarrolla bajo esquemas similares a los vigentes con empresas internacionales, como Chevron, y está basado en una transacción estrictamente comercial, con criterios de legalidad, transparencia y beneficio para ambas partes”, informó entonces en un comunicado.

Hasta antes de la captura de Maduro, Venezuela enviaba el 80 % de su petróleo a China, entre el 15 % y el 16 % a Estados Unidos —a través de la licencia de Chevron— y el resto a Cuba, dijo a CNN en diciembre el especialista Francisco Monaldi, director del Programa Latinoamericano de Energía del Instituto Baker de la Universidad de Rice.

Ahora, con un nuevo contexto, los especialistas coinciden en que es claro que Estados Unidos quiere controlar el petróleo venezolano para alimentar su demanda interna de combustibles y tener más fortaleza en el mercado energético global. Por el contrario, dicen los expertos, el futuro para PDVSA por el momento se ve borroso.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

CNN Newssource

BE PART OF THE CONVERSATION

KRDO NewsChannel 13 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.