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¿Quién es “Nicolasito”, hijo del derrocado presidente de Venezuela, y de qué lo acusa EE.UU.?

Por Mauricio Torres, CNN en Español

Nicolás Maduro Guerra tuvo un momento protagónico el lunes 5 de enero, solo dos días después de que su padre, el derrocado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fuera capturado en un operativo de Estados Unidos en Caracas, desde donde fue llevado a Nueva York para ser procesado por narcoterrorismo, narcotráfico y posesión de armas, cargos que él rechaza.

En el recinto de la Asamblea Nacional de Venezuela, donde es diputado, Maduro Guerra pronunció un discurso en el que repudió la operación de Estados Unidos y defendió a su padre y a su esposa, la abogada y diputada Cilia Flores, también capturada y a quien se refirió como “segunda madre”. De paso, igualmente rechazó los delitos que le atribuye el Departamento de Justicia de EE.UU.

Dentro de la acusación presentada en diciembre —la misma que dio pie a la captura de la pareja Maduro-Flores—, Maduro Guerra está incluido entre los presuntos miembros de una red que, según Estados Unidos, colaboró con cárteles de la droga para importar grandes cantidades de cocaína a ese país.

“Mi familia y mi persona está siendo perseguida”, dijo Maduro Guerra sobre el caso. Momentos después, tuvo otro episodio frente a las cámaras cuando sostuvo la Constitución sobre la que Delcy Rodríguez juró como presidenta encargada de Venezuela ante la imposibilidad de que Maduro ocupe el cargo.

Estas postales, dicen algunos analistas consultados por CNN, indican que Maduro Guerra, conocido popularmente como “Nicolasito”, dará un paso al frente para convertirse en un emblema del chavismo en su campaña para exigir el regreso de Maduro, quien se declaró inocente en su primera audiencia judicial en Nueva York.

Rafael Uzcátegui, sociólogo y defensor de derechos humanos venezolano, dijo que Maduro Guerra pertenece al bloque del chavismo más próximo a su padre, no al de otras figuras con más carrera como Delcy y Jorge Rodríguez o Diosdado Cabello, pero todos ellos podrían beneficiarse políticamente de un despliegue para demandar que Maduro sea liberado.

“Previsiblemente, él ahora va a tener mucho protagonismo, sobre todo simbólico. Dudo que vaya a tener un peso político real en la toma de decisiones, pero lo van a utilizar como un símbolo en la campaña por la liberación de Maduro”, expuso Uzcátegui.

Agregó que Maduro Guerra tiene pocos méritos políticos propios y debe su trayectoria fundamentalmente a la figura de su padre, un punto de vista que comparten otros observadores.

Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), dijo que Maduro ha buscado ayudarle a construir un “futuro político”, pero su hijo hasta ahora no ha tenido un desempeño destacado.

CNN busca contactar a Maduro Guerra para pedir una entrevista.

Maduro Guerra es el hijo mayor de Maduro, nacido de una relación previa a la que el derrocado presidente mantiene con Cilia Flores. Tiene 35 años, estudió Economía y cursa un doctorado en la UCAB.

Entró a la política en 2013 después de que su padre asumió la presidencia de Venezuela tras la muerte del entonces mandatario Hugo Chávez, de acuerdo con la acusación de Estados Unidos. En 2017, fue parte de la Asamblea Nacional Constituyente que presidió Delcy Rodríguez y, posteriormente, tomó un asiento como diputado de la Asamblea Nacional, donde se mantiene hasta la fecha.

Dentro de la Asamblea Nacional, es miembro de la Comisión Permanente de Economía, Finanzas y Desarrollo Nacional, de la Comisión Especial de diálogo con los partidos políticos para la reforma de las Leyes Electorales y de los grupos de amistad con Rusia, China y Japón, dice su semblanza publicada en el sitio web del órgano legislativo.

Además, recordaron Uzcátegui y Alarcón, dentro del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se le ha encomendado conducir las relaciones con las iglesias e instituciones académicas. En 2022, asumió la vicepresidencia de Asuntos Religiosos del PSUV, según informó la fuerza política entonces, y en 2023 se reunió con autoridades de la UCAB por el 70 aniversario de la universidad.

Su visita a la institución, sin embargo, no fue bien recibida por algunos alumnos. El Congreso General de Representantes Estudiantiles de la UCAB criticó que Maduro Guerra acudiera al campus, mediante un comunicado en el que señaló que el diputado “representa el totalitarismo, la violencia y la militarización que durante más de 20 años han hostigado la vida de los estudiantes y del resto de la ciudadanía venezolana”. Mientras estuvo en el poder, Maduro reiteradamente rechazó señalamientos como estos.

En 2024, Maduro Guerra volvió a generar noticia por una entrevista que dio al diario español El País días antes de las elecciones presidenciales del 28 de julio, en la que dijo que, si el opositor Edmundo González Urrutia ganaba los comicios, el oficialismo aceptaría los resultados.

“Si Edmundo gana, entregamos y seremos oposición, listo”, aseguró entonces.

Días después, el Consejo Nacional Electoral (CNE) declaró a Maduro ganador de la contienda sin que hasta ahora se hayan publicado en detalle todas las actas de votación, un resultado que rechazó el bloque opositor encabezado por González Urrutia y la líder María Corina Machado.

Maduro Guerra es una de las personas incluidas en la acusación que el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó en diciembre, junto a Nicolás Maduro, Cilia Flores y Héctor Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero” y presunto líder de la organización criminal Tren de Aragua.

El Departamento de Justicia, que también se refiere a Maduro Guerra como “Nicolasito” o “El Príncipe”, lo acusa de tres cargos: uno por conspiración para importar cocaína, uno por posesión de armas de fuego y dispositivos destructivos, así como uno por conspiración para poseer este tipo de armamento. A su padre le atribuye un cargo más por narcoterrorismo.

Según la acusación, Maduro y otros funcionarios presuntamente se aliaron con organizaciones criminales de Colombia, México y Venezuela en una red que recurrió a esquemas de corrupción para distribuir toneladas de cocaína en Estados Unidos. Esa operación, agrega el documento, “ha concentrado poder y riqueza en las manos de la familia de Maduro Muros”, incluyendo a su esposa e hijo mayor.

De Maduro Guerra en particular, el Departamento dice que entre 2014 y 2015 supuestamente hizo visitas frecuentes a la Isla Margarita, a la cual —señala— llegaba en un avión Falcon 900 que se iba del lugar “con grandes paquetes envueltos en cinta que el capitán entendía eran drogas”.

También menciona que en 2017 Maduro Guerra presuntamente “trabajó para embarcar cientos de kilogramos de cocaína de Venezuela a Miami, Florida”, y que en 2020 acudió a una supuesta reunión en Medellín con representantes de la extinta guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en la que “discutió arreglos para mover grandes cantidades de cocaína y armas a través de Colombia hacia Estados Unidos en el curso de los siguientes seis años, hasta 2026”.

Sin entrar en detalles, Maduro Guerra rechazó estas acusaciones en su discurso del lunes en la Asamblea Nacional.

“Mi familia está hecha de hombres y mujeres de valores íntegros, amorosos, bolivarianos y chavistas”, dijo el diputado, quien esta semana ha compartido en sus redes sociales imágenes que exigen el regreso de su padre, mientras Venezuela vive sus primeros días sin un Gobierno de Maduro en casi 13 años.

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