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Trump firma un memorando que ordena al DHS pagar a todos sus empleados durante el cierre parcial del Gobierno

Por Ellis Kim, Lauren Fox, Sarah Ferris y Kit Maher, CNN

El presidente Donald Trump firmó oficialmente este viernes un memorando que ordena que se pague a todos los empleados del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) durante el cierre parcial del Gobierno.

La medida amplía la directiva anterior de Trump para que el DHS pague unilateralmente a los trabajadores de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) en un intento de aliviar los retrasos de viajes en aeropuertos con falta de personal. También se espera que los fondos para los pagos provengan de la megaley de política interna de Trump del verano pasado, según un funcionario de la Oficina de Administración y Presupuesto.

A medida que el estancamiento en el Capitolio se prolongaba, decenas de miles de empleados del DHS —incluidos trabajadores de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), civiles en la Guardia Costera de EE.UU. y empleados de la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructura— se han presentado a trabajar sin salario.

Al escribir que “las circunstancias constituyen una situación de emergencia que compromete la seguridad de la Nación”, Trump ordenó al DHS, en coordinación con la Oficina de Administración y Presupuesto, usar fondos que tengan “una conexión razonable y lógica con las funciones del DHS” para pagar los salarios de todos los empleados del DHS.

La medida del presidente llega mientras los líderes republicanos del Congreso anunciaron un ambicioso plan para restablecer el financiamiento del DHS, sin embargo, persisten obstáculos, lo que deja en duda cuándo terminará el cierre.

El jueves, el Senado aprobó por unanimidad un proyecto de ley para reabrir parcialmente el departamento, un paso hacia el fin del cierre que ha sacudido al Congreso. La medida, que no incluye financiamiento para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ni la patrulla fronteriza, está ahora en la Cámara de Representantes, donde los miembros del Partido Republicano la rechazaron la semana pasada y aprobaron un plan completamente diferente que financiaba plenamente al DHS.

Se espera que la Cámara de Representantes examine esta vez la medida de financiamiento parcial, después de que su presidente, Mike Johnson, anunciara el miércoles un plan de dos vías junto con el líder de la mayoría del Senado, John Thune. En virtud de este ambicioso acuerdo, los líderes republicanos declararon que procederían a poner fin al cierre reabriendo parcialmente el DHS y que, posteriormente, impulsarían en primavera un segundo proyecto de ley de mayor envergadura que incluiría fondos para la agenda de inmigración y fronteras del presidente.

“Una vez restablecida la financiamiento regular del DHS, debe hacerse todo esfuerzo, según lo autorizado por la ley, para ajustar las cuentas de financiamiento aplicables dentro del DHS a fin de garantizar la continuidad de las operaciones y actividades del departamento de manera coherente con los gastos previstos antes de la interrupción”, añade el memorando firmado por Trump.

No está claro cuándo votará la Cámara para aprobar el proyecto de ley de financiamiento del DHS que había rechazado inicialmente; asimismo, la aprobación de cualquier proyecto de ley de agenda más amplia constituirá una prueba significativa para los líderes republicanos, quienes se enfrentan a los estrechos márgenes de poder en el Congreso a tan solo unos meses de las elecciones de mitad de mandato.

La división en el partido respecto a la estrategia para el cierre quedó patente durante una larga —y por momentos acalorada— llamada telefónica el jueves.

Según múltiples fuentes, una facción vocal de republicanos de la Cámara dijo a la dirección republicana durante la llamada que siguen oponiéndose firmemente a un impulso para reabrir parcialmente el departamento. Varios legisladores se quejaron del plan de acción que Johnson y Thune anunciaron apenas 24 horas antes. Señalaron que no solo los miembros ultraconservadores del Freedom Caucus expresaron su descontento, sino también diversos sectores del grupo parlamentario.

Los republicanos de la Cámara también escucharon al jefe de presupuesto de la Casa Blanca, Russ Vought, quien respondió preguntas de los miembros. Algunas de las preguntas se centraron en procedimientos complejos, incluido cómo se estructuraría el financiamiento, así como la programación del mismo.

Johnson no anunció cuándo la Cámara votaría sobre esa propuesta, pero dijo a los miembros que no hay planes de regresar a Washington antes del 13 de abril.

Ambas cámaras se encuentran en su receso de dos semanas con motivo de la Pascua y el Pésaj, aunque han estado celebrando breves sesiones de carácter pro forma. La Cámara de Representantes no abordó el proyecto de ley de financiamiento aprobado por el Senado durante su sesión del jueves, levantando finalmente la sesión hasta el lunes.

Fuentes republicanas de la Cámara de Representantes informaron previamente a CNN que es sumamente improbable que la cámara tome medidas en los próximos días, dado que muchos republicanos siguen exigiendo garantías claras de que se desembolsarán los fondos para inmigración, y continúan recelosos ante el precedente de permitir que los demócratas logren recortar el financiamiento de partes de una agencia que les resulta adversa.

Los legisladores, mientras tanto, han estado bajo una intensa presión para regresar del receso y financiar el DHS y pagar a los empleados de la TSA, entre otros trabajadores federales clave, y TMZ publicó fotos de miembros saliendo de Washington hacia sus estados de origen, de vacaciones, en eventos familiares y en viajes al extranjero del Congreso.

El jueves, Thune declaró a periodistas que da por sentado que la Cámara de Representantes avanzará con la legislación para reabrir el departamento “en algún momento”, bajo “el entendimiento de que, acto seguido, nosotros respaldaremos el proyecto de ley (de reconciliación presupuestaria)”.

Los líderes republicanos de ambas cámaras son conscientes de que un proyecto de reconociliación más ambicioso resultará extremadamente difícil de concretar. Inevitablemente, los legisladores intentarán sobrecargar el proyecto de ley con todas sus prioridades propias de un año electoral —incluyendo listas de deseos políticos, como la exigencia de identificación para votar, que técnicamente no están permitidas en un proyecto de ley de índole presupuestaria—. Asimismo, los republicanos han debatido seriamente la posibilidad de recurrir a esta maniobra legislativa para financiar la guerra de Trump contra Irán, dado que los demócratas no tienen ningún interés en respaldar dicha iniciativa.

Pero quizás el factor más determinante sea que Trump emitió públicamente una directiva a los líderes republicanos, exigiéndoles que encuentren la manera de asegurar el financiamiento total del DHS a más tardar el 1 de junio.

El jueves, Thune abogó por la aprobación de un proyecto de ley de reconciliación lo más acotado posible, argumentando: “Nuestra estrategia fundamental detrás de todo esto consistía en mantener el proyecto lo más limitado y focalizado posible. Creo que esto maximiza la rapidez con la que podemos hacerlo y el apoyo para ello”.

Al ser consultado sobre los pormenores del acuerdo alcanzado con la Cámara de Representantes, Thune respondió que no estaba seguro de que existiera un acuerdo formal como tal, pero confirmó que se habían mantenido numerosas conversaciones.

“Lo que algunas personas pretenden hacer, no podemos hacerlo”, dijo. “Y entonces, hay que averiguar qué está dentro del ámbito de lo posible y hay que seguir definiendo la realidad para la gente, lo que es alcanzable en el Senado”.

Pero Thune proyectó unidad republicana después de varios días arduos de negociaciones con la Casa Blanca y el presidente de la Cámara de Representantes.

“Estamos todos alineados. Todos vamos en la misma dirección”, dijo Thune a los reporteros más tarde el jueves por la mañana. “Obviamente, tenemos procedimientos diferentes en el Senado de los que ellos tienen que manejar en la Cámara de Representantes”.

“Creo que ese plan es el que tiene sentido. Y creo que por eso estamos de vuelta, por eso estamos de vuelta donde estamos”, dijo.

En los últimos días, el presidente ha vuelto a pedir que se modifiquen las normas del Senado, vigentes desde hace mucho tiempo, para facilitar la aprobación de su agenda en una Cámara estrechamente dividida.

Al preguntarle específicamente sobre cómo ha evitado repetidamente los llamados de Trump y de los conservadores de la Cámara de Representantes para eliminar el filibusterismo, Thune argumentó que ha expuesto persistentemente los datos.

“Mi trabajo, obviamente, es definir la realidad, y la realidad es que no está ni cerca — ni siquiera es una decisión reñida”, dijo.

“No se trata de un pequeño grupo de tres o cuatro republicanos en el Senado — es un gran número de republicanos del Senado que sienten muy firmemente sobre el filibusterismo, su papel en nuestra democracia y el papel que desempeña al dar voz a la minoría en nuestra democracia”.

El titular y texto de esta nota han sido actualizados.

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Con información de Sarah Ferris, Casey Gannon, Aileen Graef, Tami Luhby y Kaanita Iyer, de CNN.

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