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Andy Burnham asume el cargo de primer ministro y dice que el Reino Unido debe “recuperar la estabilidad”

Por CNN

El nuevo primer ministro de Reino Unido, Andy Burnham, entró el lunes en el 10 de Downing Street, haciendo pocas declaraciones detalladas sobre políticas, pero ofreciendo muchas pistas sobre la naturaleza de su gestión.

La imagen significa mucho en política, así que en el primer día de Burnham en el cargo, hizo promesas audaces, sin atarse a plazos, mostró un estilo de liderazgo más informal y llevó consigo un ánimo más optimista a Downing Street.

Junto con grandes promesas de cambio, reforma del bienestar y devolución de poder, Burham anunció su primera intervención de política: abordar la falta de vivienda.

“Pronto cruzaré esa puerta detrás de mí y emitiré mi primera instrucción para acabar con el dormir a la intemperie en nuestro país”, dijo al final de su primer discurso como primer ministro. Poco después, su equipo anunció que se asignarían £340 millones adicionales (US$ 457 millones) como parte de esta iniciativa.

“El primer ministro rechaza la idea de que acabar con el dormir a la intemperie llevará décadas o que no se puede hacer en absoluto”, decía una línea del comunicado adjunto, ilustrando el alcance de la ambición de Burnham. Al menos 4.600 personas en Inglaterra duermen a la intemperie cada noche, según la organización benéfica para personas sin hogar Shelter, pero el número de quienes experimentan falta de vivienda es mucho mayor.

Mientras Starmer normalmente evitaba objetivos tan maximalistas en favor de otros más acotados y con más probabilidades de lograrse, Burnham parecía dispuesto a promover metas más audaces. Si esos objetivos pueden alcanzarse, y si no lograrlos erosionará el apoyo público, es otra cuestión.

Burnham nunca logró cumplir una promesa similar que hizo para acabar con la falta de vivienda en Manchester cuando se convirtió en alcalde de la ciudad en 2017.
Según cifras del gobierno local, la falta de vivienda en la ciudad casi se redujo a la mitad para 2024 respecto de 2017, aunque esos números están aumentando de nuevo desde su punto más bajo en 2021.

“Voy a darlo todo”, dijo frente a decenas de simpatizantes que lo vitoreaban.
“Construyamos un nuevo sentido nacional de unidad, de propósito común y de positividad”.

Burnham dijo que presentará un plan a 10 años “más adelante este año”, pero delineará medidas más pequeñas para ofrecer “algo de ayuda con el costo de vida” a partir del martes. Sin detallar políticas, también enumeró las prioridades de su Gobierno: ayudar a que más jóvenes ingresen al trabajo y construir más viviendas municipales. Y repitió su argumento frecuente de que Reino Unido tomó “algunos caminos equivocados” en la década de 1980, cuando “el poder político se centralizó (y) el poder económico se privatizó”.

Las raíces norteñas de Burnham son fundamentales para su imagen de “hombre del pueblo” y ha hecho de la devolución —trasladar el poder desde Londres a otras regiones británicas— una parte central de su agenda. Aunque no se refirió explícitamente al norte en su discurso, habló de su objetivo “de sacar el poder de aquí y llevarlo a cada código postal del país”.

Más tarde el lunes, Burnham anunció los nombramientos de su gabinete, ofreciendo una indicación adicional de la dirección de su Gobierno.

El exsecretario de Defensa John Healey, que renunció el mes pasado por el gasto militar, fue designado nuevo ministro de Finanzas de Reino Unido, conocido como canciller del Exchequer, dijo Downing Street.

Mientras tanto, Ed Miliband, que lideró el Partido Laborista entre 2010 y 2015, fue nombrado canciller, mientras que Shabana Mahmood permanecerá en su cargo como ministra del Interior.

Miliband reemplazó a Yvette Cooper, que ahora es ministra de Salud.

A pesar de la apretada agenda del lunes, Burnham se hizo tiempo para algunas llamadas importantes con líderes mundiales. En una llamada telefónica con el presidente de EE.UU., Donald Trump, subrayó su compromiso con la “defensa y la seguridad” y dijo que “garantizar la seguridad de Reino Unido y sus aliados estaba en lo más alto de su agenda”, según un portavoz de Downing Street.

Burnham también reafirmó el “firme compromiso del Reino Unido con el pueblo de Ucrania” en una llamada con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky. El líder de Ucrania agradeció a Burnham a su vez, por sus “cálidas palabras de respeto” y sus “condolencias a las familias y seres queridos de quienes murieron en los recientes ataques de Rusia”.

Algunas señales de la intención de Burnham de operar de manera diferente también surgieron en su primer día. Pronunció su primer discurso como primer ministro fuera de Downing Street sin teleprompter, notas ni el atril tradicional.
Pareció más informal, más natural que sus predecesores.

Sin embargo, en lugar de su habitual camiseta y chaqueta, sello distintivo, Burnham vestía el atuendo tradicional de un político: traje y corbata, dada la formalidad de la ocasión.

Justo antes de que Burnham llegara a Downing Street, su predecesor Starmer se fue con lo que describió como “buena disposición” y una “sonrisa”.

Burnham cuenta con “todo mi apoyo”, agregó Starmer, dando la impresión de perdonar al exalcalde de Manchester por su papel en derrocarlo y de olvidar sus primeros intentos de impedir que Burnham regresara al Parlamento. “Ahora que le paso la posta a Andy Burnham, le deseo todo el éxito”, afirmó.

Starmer ya ha vivido en carne propia el brutal vaivén de la política británica. Hace poco más de dos años, estaba de pie frente a Downing Street, pronunciando un discurso triunfal después de liderar al Partido Laborista a una victoria aplastante en las elecciones generales. Pero su autoridad se fue debilitando cada vez más tras varios tropiezos, giros en U y el fracaso de concretar con suficiente rapidez el cambio que prometió.

Los contrastes entre Burnham y Starmer fueron evidentes en sus discursos. Y aunque hablaron de temas similares, adoptaron tonos distintos. Mientras Burnham hizo referencia a la necesidad del Reino Unido de “mostrarle al mundo que podemos recuperar nuestra estabilidad una vez más”, Starmer dijo que “nuestra reputación internacional se ve enormemente fortalecida”.

Aun así, la salida poco ceremoniosa de Starmer funciona como una advertencia para Burnham —especialmente ante el desafío populista del partido de ultraderecha Reform UK— y como recordatorio de la inestabilidad política que sigue sacudiendo a Gran Bretaña, más de una década después de que el país votara por abandonar la Unión Europea.

Burnham intenta hacer las cosas de manera diferente, pero aún se desconoce si eso será suficiente para evitar las mismas fuerzas que se han llevado por delante a sus últimos seis predecesores.

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Con información de James Frater, Victoria Butenko, Max Foster y Billy Stockwell de CNN.

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