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La mayoría de las 95 personas que murieron en el desastre del ferry de Kiribati murieron de hambre, deshidratación e hipotermia

(CNN) — En enero de 2018, 102 personas abordaron un ferry desde una isla remota en el Pacífico Sur. Solo siete de ellos sobrevivieron.

Un informe de la Comisión de Investigación sobre el desastre frente a la costa de Kiribati, puesto a disposición del público el lunes, encontró una letanía de problemas detrás del hundimiento del MV Butiraoi, entre estos una tripulación ebria y un capitán incompetente.

La comisión, establecida por el gobierno de Kiribati en 2018, descubrió que la mayoría de las 95 víctimas, si no todas, murieron de hambre, deshidratación e hipotermia. Una mujer murió mientras daba a luz durante el accidente, según encontró la comisión.

Aunque la comisión descubrió que las acciones de la tripulación habían contribuido al peor desastre marítimo en la historia de Kiribati, descubrió que no hubo intenciones o acciones que hubieran llevado a la muerte de estas personas.

La comisión hizo una serie de recomendaciones, incluyendo que se deben erigir monumentos para recordar a los muertos.

Así ocurrió la tragedia

En la mañana del 18 de enero de 2018, 89 pasajeros y 13 tripulantes abordaron el MV Butiraoi en la isla de Nonouti, uno de los 32 atolones en la cadena de islas Kiribati, donde viven unas 109.000 personas.

El ferry se dirigía al municipio de Betio en un atolón a unos 288 km de distancia. Según las autoridades de Nueva Zelandia, se esperaba que el viaje tomara dos días.

Pero cuando el bote de 17,4 metros entró en mar abierto, experimentó olas de hasta 2,5 metros de altura. Después de 30 minutos, las vigas transversales estructurales principales comenzaron a fallar, y después de dos horas, partes del bote colapsaron hacia adentro. El ferry se rompió y finalmente se hundió.

El bote tenía dos balsas salvavidas para 25 personas y dos botes de trabajo de aluminio. Sin embargo, una de las balsas salvavidas fue perforada por los restos, por lo que quedó inutilizable, y el piso de la segunda balsa salvavidas falló, dejando solo los tubos inflados para que las personas flotaran.

Aproximadamente al tercer día a la deriva, uno de los botes de aluminio se volcó y se hundió. En el bote restante apenas había comida y agua, y los sobrevivientes comenzaron a disminuir en número.

Se inició una operación de búsqueda y rescate el 26 de enero, ocho días después de la partida del ferry.

Finalmente, el 28 de enero, el bote de aluminio fue visto por un avión de patrulla Orion de la Fuerza Aérea de Nueva Zelandia. Solo siete sobrevivientes fueron rescatados, todos sufrían deshidratación y un leve grado de desnutrición. Incluyendo dos miembros de la tripulación y una niña de 14 años.

Las autoridades de Nueva Zelandia, Australia y Estados Unidos continuaron buscando hasta el 3 de febrero, mientras que las autoridades locales de Kiribati continuaron hasta el 8 de febrero. Sin embargo, las otras 95 personas a bordo siguen desaparecidas.

Lo que salió mal

Las preocupaciones sobre el bote habían surgido incluso antes de que el MV Butiraoi abandonara el puerto, según la comisión.

Recientemente el ferry había quedado en tierra dos veces y ya había quedado dañado por “sobrecarga repetitiva excesiva y un mantenimiento muy pobre”.

La licencia de radio del bote expiraba el 1 de enero y documento de capacidad marítima expiraba el 20 de enero. En esencia, esto significaba que el bote no estaba en condiciones de navegar en el momento del accidente el 18 de enero, dijo la comisión.

CNN