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El descubrimiento en una cueva en Laos podría revelar más sobre el mayor misterio de la evolución humana

Alberto Pando

(CNN) — Un diente desenterrado de una cueva remota en Laos está ayudando a esbozar un capítulo desconocido de la historia de la humanidad.Investigadores creen que el diente perteneció a una mujer joven que vivió hace al menos 130.000 años y probablemente era de los denisovanos, un enigmático grupo de humanos primitivos identificado por primera vez en 2010.

El molar inferior es la primera evidencia fósil que ubica a los denisovanos en el sudeste asiático y puede ayudar a desenredar un rompecabezas que ha preocupado durante mucho tiempo a los expertos en evolución humana.

Los únicos fósiles definitivos de Denisovano se encontraron en el norte de Asia, en la cueva homónima de Denisova en las montañas Altai de Siberia, en Rusia. La evidencia genética, sin embargo, vincula a los humanos arcaicos más estrechamente a lugares mucho más al sur, en lo que ahora es Filipinas, Papúa Nueva Guinea y Australia.

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“Esto demuestra que los denisovanos probablemente también estuvieron presentes en el sur de Asia. Y respalda los resultados de los genetistas que dicen que los humanos modernos y los denisovanos podrían haberse encontrado en el sudeste asiático”, dijo el autor del estudio Clément Zanolli, investigador en paleoantropología en el CNRS, el Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia y la Universidad de Burdeos.

Arqueólogos descubrieron el diente en un lugar conocido como Cueva Cobra, 260 kilómetros (160 millas) al norte de la capital de Laos, Vientiane, donde comenzaron a excavar en 2018.

El estudio, que se publicó en la revista Nature Communications este martes, estimó que el molar tenía entre 131.000 y 164.000 años, basado en el análisis de sedimentos de cuevas, la datación de tres huesos de animales encontrados en la misma capa y la edad de la roca que recubre el fósil.

El diente fue desenterrado de una cueva en Laos y pertenecía a una mujer que vivió hace al menos 131.000 años.

“Los dientes son como la caja negra de un individuo. Conservan mucha información sobre su vida y biología. Los paleoantropólogos siempre los han utilizado, sabes, para describir especies o distinguir entre especies. Así que para nosotros los paleoantropólogos (los dientes) son fósiles muy útiles”, dijo Zanolli.

Comparación con dientes humanos arcaicos

Los investigadores compararon las cúspides y los surcos del diente con otros dientes fosilizados pertenecientes a humanos arcaicos y descubrieron que no se parecían a los dientes pertenecientes al Homo sapiens o al Homo erectus, un humano arcaico que fue el primero en caminar erguido cuyos restos se han encontrado en toda Asia.

El hallazgo de la cueva se parecía más a un diente encontrado en una mandíbula de un denisovano encontrada en la meseta tibetana en el condado de Xiahe, en la provincia de Gansu, China. Los autores dijeron que era posible, aunque menos probable, que pudiera pertenecer a un neandertal.

“Piense en él (el diente) como si viajaras por (un) valle entre montañas. Y la organización de estas montañas y valles es muy típica de una especie”, explicó Zanolli.

El análisis de alguna proteína en el esmalte del diente sugirió que pertenecía a una mujer.

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El ADN de los denisovanos sigue vivo en algunos humanos porque, una vez que nuestros ancestros Homo sapiens se encontraron con los denisovanos, tuvieron relaciones sexuales con ellos y dieron a luz bebés, algo que los genetistas llaman mezcla. Esto significa que podemos mirar hacia atrás en la historia humana al analizar los datos genéticos actuales.

Se pensaba que la “mezcla” ocurrió hace más de 50.000 años, cuando humanos modernos se mudaron de África y probablemente se encontraron con neandertales y denisovanos. Pero precisar exactamente dónde sucedió ha resultado difícil, particularmente en el caso de los denisovanos.

¿Definitivamente denisovano?

Cualquier adición al escaso registro fósil de homínidos de Asia es una noticia emocionante, dice Katerina Douka, profesora asistente de ciencias arqueológicas en el departamento de antropología evolutiva de la Universidad de Viena. Ella no participó en la investigación.

Dice que le hubiera gustado ver “más y más amplia evidencia” de que el diente era definitivamente denisovano.

“Hay una serie de suposiciones que los autores aceptan para confirmar que se trata de un fósil de denisovano”, añade.

“La realidad es que no podemos saber si este único y mal conservado molar perteneció realmente a un denisovano, a un híbrido o incluso a un grupo desconocido de homínidos. Bien podría ser un denisovano, y me encantaría que fuera un denisovano, porque ¿No sería genial eso? Pero se necesita evidencia más confiable”, concluye.

Para considerar que el diente de Laos es denisovano, los investigadores de este estudio se basaron en gran medida en una comparación con la mandíbula de Xiahe, dijo Douka. Sin embargo, la quijada, aunque muchos pensaban que era denisovano, no era un caso cerrado. No se ha recuperado ADN de la mandíbula fosilizada, solo evidencia de proteína “delgada”, agregó.

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“Cualquiera que trabaje en este grupo de homínidos, donde aún quedan muchas preguntas importantes, quiere agregar nuevos puntos en el mapa. La dificultad radica en identificar de manera confiable cualquier fósil como el de un denisovano”, dijo. “Sin embargo, esta falta de datos biomoleculares sólidos reduce significativamente el impacto de este nuevo hallazgo y es un recordatorio de lo difícil que es trabajar en los trópicos”.

Es difícil sacar ADN de ese clima

Los autores del estudio dijeron que planean intentar extraer ADN antiguo del diente, lo que, de ser posible, proporcionaría una respuesta más definitiva, pero el clima cálido hace pensar que podría ser una posibilidad remota.

El equipo de investigación también planea continuar excavando el sitio después de una pausa por la pandemia, con la esperanza de más descubrimientos de humanos antiguos que vivieron en el área.

“En este tipo de entorno, el ADN no se conserva bien, pero haremos todo lo posible”, dijo el coautor del estudio Fabrice Demeter, profesor asistente en el Centro de GeoGenética de la Fundación Lundbeck en Dinamarca.

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